Por: Carlos Crismatt Mouthon
El
«cangrejo», cuya raíz etimológica española es «cancer», la misma de los tumores
malignos, es un «crustáceo» pariente de langostas, gambas y camarones; y cuyas
dos primeras patas se convirtierom en «pinzas» [las famosas «muelas de
cangrejo»].
Y, según los
documentos de la época, los indigenas llamaban «Calamarí» al poblado primitivo
en donde se fundó «Cartagena de Indias», lo que en su lengua significaba
«tierra de cangrejos».
Desde esa
fundación de la ciudad en 1533, nuestro «cangrejo azul» [«Cardisoma guanhumi»]
hace parte de su cocina tradicional, especialmente con el popular «arroz de
cangrejo».
[Hay que
diferenciarlo de la «jaiba» [«Callinectes sapidu»], la que también es llamada
así.]
Pues bien,
en el pasado se decía que «Cartagena de Indias» era la única ciudad del mundo
que le había erigido un monumento a este simpático animalito [ya esto cambió],
el que protagoniza a mitad de cada año la llamada "marcha del amor",
en la que los machos salen con todas sus galas en busca de las hembras para el
apareamiento.
La historia
que todos recuerdan es que el «Monumento del Cangrejo» fue instalado en la
entrada del barrio de «Crespo», cuando, por iniciativa de «Ignacio Amador de la
Peñs» [«Igapé»], se creó en el bulevar de su remodelada y pavimentada «Avenida
Primera» un pequeño parque llamado «de las Américas», con bustos de los héroes
de la libertad de este continente.
Este
«Monumento del Cangrejo» fue elaborado por el escultor «Tito Lombana», el mismo
del de las «Botas Viejas», y estas dos obras fueron hechas en «cemento» con una
pátina de «plombagina» [«grafito»], por lo que sin matenimiento sucumbieron,
inexorablemente, al paso del tiempo.
En el caso
del «Monumento de las Botas Viejas», este fue demolido, reemplazado y reubicado
en 1994 detras del «Castillo San Felipe de Barajas» por una nueva escultura en
imitación de «bronce» realizada por «Héctor Lombana», hermano de «Tito Lombana»
y autor del «Monumento de los Pegasos».
Por su
parte, el «Monumento al Cangrejo» fue reemplazado en 2015 por una nueva obra en
«fibra de vidrio» del artista «Francisco Mármol Beltrán».
Sin
embargo, hay una historia poco conocida, o más bien desconocida, sobre el
origen de esta escultura dedicada al «cangrejo azul», basada en la importancia
que siempre ha tenido en la gastronomía local.
Y aquí
comienza lo curioso y desconocido del cuento.
Pues la
idea y su concreción se debió a «Ernesto Carlos Martelo» [el «Bebé»] que en ese
entonces era el primer gerente de la «Empresa Colombiana de Turismo», que fue
fundada en 1957.
También,
como se dijo, el escultor seleccionado fue «Tito Lombana» pero la ubicación
inicial del monumento fue el barrio de «Bocagrande», cuya comunidad criticó el
regalo porque «rompía la solemnnidad de un sitio como ese».
Como era
lógico, «Tito Lombana», ante el desaire y muy indignado, procedió a rescatar la
escultura y rompió a mazo el pedestal en donde estaba instalada.
Lo
siguiente, y es la otra sorpresa del relato, es que la escultura del «cangrejo
azul» fue llevada e instalada en el patio del «Club de los Cangrejos», ubicado
al otro extremo de la ciudad, en el barrio de «Crespo».
Para
conmemorar este acontecimiento se hizo un baile de gala con la presencia de
«Sonia Heidman», la «Señorita Colombia» de 1961, quien fue condecorada con el
«Cangrejo de Oro».
Finalmente,
después de su frustrado paso por «Bocagrande»
y de su albergue en el desaparecido «Club de los Cangrejos», la escultura del
«cangrejo azul» encontró su último refugio en el bulevar de la entrada del
barrio de «Crespo», tal como se anotó al principio.
[La génesis
de este relato es una crónica de «Guillermo Castro» que fue publicada en el
«Diario de Burgos», de «España», con fecha 9 de febrero de 1962]
Cartagena
de Indias, junio 21 de 2022
© Carlos Crismatt Mouthon